El llamado a volvernos hacia afuera con gratitud y disposición de servicio

16 May 2017
Delegates of the Twelfth Assembly of the Lutheran World Federation in Windhoek, Namibia. Photo: LWF/Albin Hillert
Delegates of the Twelfth Assembly of the Lutheran World Federation in Windhoek, Namibia. Photo: LWF/Albin Hillert
Mensaje de la Duodécima Asamblea de la FLM

WINDHOEK, Namibia, 15 de mayo de 2017 – La Duodécima Asamblea de la Federación Luterana Mundial (FLM) fue un hito que nos dio la oportunidad de confirmar que la comunión luterana es un don que compartimos y que tiene la tarea de dar testimonio en el mundo con gratitud y alegría.
 
En el Mensaje de la Asamblea que reunió del 10 al 16 de mayo al máximo organismo con poder de decisión de la FLM, los/as delegados/as de las iglesias miembro dijeron: “Libres por la gracia de Dios, somos liberadas/os del pecado para volvernos hacia afuera y agradecida y alegremente amar y servir a nuestro prójimo.”

Libres por la gracia de Dios

Los/as delegados/as dijeron que las discusiones sobre el tema y los subtemas habían afianzado su convencimiento de que el amor incondicional de Dios es un don gratuito y la salvación, los seres humanos y la creación “no se venden.”
 
Reunidos/as en ocasión de los 500 años de la Reforma, señalaron en el Mensaje de la Asamblea que la FLM es una comunión libre por la gracia de Dios en todos los aspectos de su vida y auto-comprensión. Los/as delegados/as reconocieron el don y la tarea que constituye la comunión en el compromiso de la FLM con la reconciliación, la construcción de la comunión y la diaconía profética, en medio de muchos factores sociales y económicos ponen a prueba la “libertad.”
 
Los/as delegados/as observaron que si bien el dolor de la división se sigue experimentando hoy, podían alegrarse de los frutos de los diálogos ecuménicos en los que ha estado involucrada la FLM. Dieron gracias a Dios por la Conmemoración Conjunta Católico-Luterana de la Reforma en octubre de 2016, por el acto de reconciliación con los menonitas en julio de 2010, y por la fundamental Declaración Conjunta Luterano-Católica sobre la Doctrina de la Justificación de 1999 como experiencias que “nos animan a ejercer el ministerio de reconciliación que nos fue confiado.”
 
Celebraron el diálogo y la colaboración con otras religiones que ya se está dando hoy “por el bien común,” pero señalaron la necesidad de adquirir competencias en cuestiones como la atención pastoral de familias interreligiosas.  
 
Haciendo propio el anhelo de reconciliación “en todos los lugares donde se necesita la liberación de Dios,” la Asamblea hizo mención específica de la búsqueda de reconciliación de Namibia con Alemania, su antiguo poder colonial, y del conflicto de larga data en Tierra Santa.
 
La Asamblea dio gracias por la permanente labor y el ministerio diaconal del Departamento de Servicio Mundial de la FLM, de la Alianza ACT y de los asociados ecuménicos. También dio gracias por las asociaciones recientemente establecidas con la Organización Islámica de Socorro Internacional y Cáritas Internacional.
 
La Asamblea manifestó su apoyo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, y llamó a las Iglesias de todos los países a que se comprometan o renueven “el compromiso de hacer su parte para cuidar de aquellas personas que a menudo son olvidadas y excluidas.”

La salvación no se vende

Los/as delegados/as observaron que “la salvación no se puede vender, porque tampoco se puede poseer,” dado que Dios en Cristo la otorgó gratuitamente. Al igual que en la época de Martín Lutero, dijeron, hoy la salvación es mercantilizada “recurriendo a  artimañas que permiten manipular, extorsionar, dar falsas esperanzas e incluso matar. Falsas interpretaciones de la salvación, incluido el predominio del Evangelio de la prosperidad, se siguen vendiendo en el mercado.”

Los seres humanos no se venden

Al proclamar que los seres humanos no se venden, los/as delegados/as observaron que el bautismo capacita a los cristianos y las cristianas para participar en la misión de Dios (missio Dei) siguiendo a Cristo y colaborando con él “en la promoción de la justicia, la paz y la alegría.” Pidieron a la iglesia que resista las ideologías económicas y políticas que buscan mercantilizar el don de la vida humana y que trate en vez de encarnar mecanismos de inclusión a través de la camaradería, el culto y el servicio diaconal.
 
Después de señalar el elevado número de personas desplazadas en el mundo hoy—65 millones—los/as delegados/as pidieron que la Oficina de la Comunión de la FLM “continúe abogando en nombre de las personas refugiadas y migrantes, y apoye a las iglesias miembro para que amplíen su capacidad de acogerlas y prestarles servicios de desarrollo a largo plazo para mejorar su autosuficiencia.”

Plena participación de todos y todas

Los/as delegados/as celebraron que la Duodécima Asamblea hubiera cumplido con los cupos que se impuso la FLM de tener una representación de un 40% de hombres, un 40% de mujeres y un 20% de jóvenes, pero reconocieron que la plena representación, en particular de mujeres y de jóvenes, todavía no se había logrado en los contextos locales. Los/as jóvenes recibieron elogios por su liderazgo en la conversación intergeneracional y en las tareas de sensibilización respecto del clima.
 
Se tuvieron palabras de reconocimiento para la Política para la Justicia de Género y para el hecho de que la FLM continúe avanzando hacia la inclusión de las mujeres en el ministerio ordenado de todas sus iglesias. La Asamblea aplaudió que 119 iglesias miembro actualmente ordenen tanto hombres como mujeres para el ministerio y urgió a las iglesias miembro que cesaron de ordenar mujeres a “que establezcan un proceso y un calendario para reconsiderar esa decisión.”

Violencia por motivos de género

En un mundo donde al menos una de cada tres mujeres sufre alguna forma de violencia de género a la largo de su vida, la asamblea afirmó de manera categórica que “la violencia de género es inaceptable.” Los/as delegados/as les recordaron a sus iglesias que “tienen la responsabilidad de abordar los desequilibrios de poder presentes en las sociedades patriarcales, así como el estigma y los tabúes mediante una educación sexual adecuada e integral.”
 
Recomendaron a las Iglesias miembro que usen y estudien el documento de la FLM La Iglesia en el Espacio Público como un recurso de apoyo para sus tareas de sensibilización en favor de mecanismos de inclusión a través de la camaradería, el culto y el servicio diaconal.  

Creciente desigualdad

La asamblea observó que si bien hubo un progreso significativo para aliviar la pobreza extrema en el mundo, “las ocho personas más ricas poseen la misma riqueza que el tercio más pobre de la población mundial.” Los/as delegados/as manifestaron que es preciso abordar la cuestión de la distribución de recursos y las políticas que hacen posible la extrema acumulación de riqueza y la desigualdad, de la misma manera que factores tales como el racismo, el sistema de castas y el tribalismo que a menudo agravan la situación.

La creación no se vende

La Asamblea profesó su fe en Dios como Dios relacional que crea y anima la creación como la fuente de todo ser. Los/as delegados/as lamentaron los crecientes hábitos de consumo de los seres humanos—a un ritmo de 1,6 planetas por año y que sigue creciendo—y sostuvieron que toda la creación “gime bajo el peso del desequilibrio, el uso excesivo y el uso indebido.”  
 
Llamaron a los/as miembros de la comunión a resistir “la tentación y la interpretación errónea de que somos amas y amos con dominio sobre la creación,” y a actuar en cambio “como mayordomos responsables” en el cuidado de la creación.  

Libres por la gracia de Dios: el llamado que compartimos

El mensaje de la Asamblea identifica a la comunión como un don y una tarea. “Libres por la gracia mediante la fe, somos liberadas y liberados para ser una iglesia en servicio con el prójimo. Compartamos plenamente nuestras penas y alegrías, oremos unas/os por otras/os, y compartamos nuestros recursos espirituales y materiales dondequiera que sea posible.”

“Somos libres por la gracia de Dios y salimos con alegría a aceptar este llamado,” concluye el mensaje de la Asamblea.

Texto completo del Mensaje de la Asamblea

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